Hisotoria Demo:
Hace tiempo había escuchado una historia de un estudiante de secundaria que después de varios intentos por pasar el examen de geometría en la clase de matemáticas, desesperado recurrió a la biblioteca a buscar el libro que el maestro utilizaba para poner el examen, en vez de eso encontró un libro olvidado, que ni el bibliotecario conocía, era un libro delgado con las instrucciones para invocar a Mefistófeles, en el libro decía que una vez invocándolo podías pedir cualquier cosa que desearas verdaderamente y el te la cumpliría.
El chico fue a la tienda con la lista de materiales que en el libro venia descrita, un pedazo de tiza, una vela negra, un puñado de frijoles y una manzana roja. Al llegar a su casa se encerró en su cuarto tapo todas la ventanas y aseguro la puerta. En el Manual decía dibujar en el piso un octágono y poner una semilla de fríjol en cada vértice, encender la vela sobre la manzana y ponerla en el centro del octágono después repetir las letanías que en el libro estaban escritas, el demonio apareció con una imagen poco atemorizante pero al verlo solo se rió del muchacho y le pregunto -¿Qué quieres?- el dijo con voz quebrada y un tanto confiado en el ritual de protección después de todo los libros no mienten. -Deseo mas que nada tener el conocimiento pasar el examen de matemáticas del próximo parcial- El demonio dijo –Hecho, Ahora dime que es lo que esta dibujado en el suelo- El joven miro al suelo y rápidamente reconoció la figura que había dibujado. Era un hexágono no un octágono, temeroso no levanto la vista quedo viendo el suelo, el demonio de un paso entro a la figura que debía repelerlo de una sola mordida se lo comió hasta unos ocho centímetros sobre los tobillos.
¿Se imaginan la impresión de los papas al abrir la puerta después de un tiempo de no saber de su hijo y encontrar los dos pies parados dentro de un hexágono y el libro de hechizos a un lado?
Obviamente soy muy lista para creer esas cosas, nadie puede ser tan tonto para confundir un octágono con un hexágono, así que me dirigí a la biblioteca de la ciudad a buscar ese libro así podría pasar la materia de redacción, y porque no pedir otras cosas, como por ejemplo el set de maquillaje de my Chemical romance o cosas verdaderamente importantes en la vida, como esos jeans del aparador de la boutique de la esquina de mi casa.
Al entrar en la biblioteca unos escalofríos me recorrió el cuerpo, me dirigí hacia el mostrador y pregunte: - Disculpe señor, ¿donde están los libros de artes obscuras? Las arrugas de la cara del bibliotecario se estiraron y los ojos se le iluminaron parecía que el resto del lugar se había oscurecido, los escalofríos de nuevo, alguien rompió la atmósfera de tensión –Muchas gracias Don Pancho me llevo estos libros- era una chica, -Son treinta pesos Celina- Dijo Don Pancho, le dio la feria y volvió a mirarme, la atmósfera se volvió densa y me dijo –¡Sígueme!- lo seguí hasta el pasillo siete y pegado a la pared abrió el ultimo estante unas escaleras quedaron al descubierto caminamos por dichas escaleras eran de caracol, muy iluminadas, parecía que cada paso que daba en cada nuevo escalón los coloreaba de colores llamativos, rosa, azul pastel, verde… parecía una escena sacada de un capitulo de Hello kitty, era la cosa mas espeluznante que había visto al llegar al final saco de una caja dorada un librillo y me lo dio, en el libro decía “procedimientos básicos para invocar a Belcebú “ seguro era un error del rumor el decir que había invocado a Mefistófeles, estaba segura que ese era el libro del que se hablaba en el rumor y que la parte de que se habían comido al chico era solo para asustarnos. Pero yo soy mas lista que eso. Le di las gracias y me fui a toda prisa por las escaleras multicolores, lo más rápido que pude. Llegue a mi casa afortunadamente contaba con todos los materiales para hacer el ritual, me encerré en mi cuarto y lo preparé, me puse dentro de la figura y repetí las letanías nueve veces como lo dice en el libro y de pronto apareció Belcebú. Lo mire a los ojos y me dijo -valla eres mas lista que el ultimo chico que invoco a mi hermano Mefistófeles- no podré comerte, haz hecho bien el ritual, mejor me voy, hay otras invocaciones que atender.- Se fue, así como llego se había ido, mire el libro que estaba sobre la cama me dirigí hacia el y lo tome, en cuanto abrí el libro todo se obscureció y empezaron a volar las cosas a mi alrededor, al voltear la vista ahí estaba Belcebú entre yo y mi octágono protector, corrí hacia la puerta pero estaba cerrada, grite que por favor no me comiera, o si lo hacia que no dejara mis tobillos, mi mama no podría resistirlo, el se rió y me dijo:
– Para salir viva de aquí deberás hacer algo por mí
– Dime que haré lo que sea.
– Déjame hablar. No eres más lista que el chico anterior después de todo, el se equivoco al trazar una figura, pero tu no leíste por completo el manual, no supiste como salir del octágono con seguridad. Haz de pagar un castigo para poder vivir. Hoy te dejare vivir, pues la protección del octágono aun activa me impide matarte aquí mismo. Veras debo garantizar que esta historia se cuente para así traer a mí y a mis hermanos mas jovencitos ingenuos como tu.
– Dime que he de hacer.
– Has de escribir diario una historia refiriéndote a lo que has vivido, para que el mundo lo sepa, depende la calidad de tu redacción serán tus sueños por las noches, si un día no lo haces ya nada podrá protegerte de mi.
Belcebú desapreció, pero. ¿Realmente se fue? Siento su mirada día tras día a donde quiera que vaya. Ahora le pertenezco…
Y así ha de pasar mi vida día a día haciendo lo que no quise hacer para ese examen de redacción. Si hubiera estudiado para el examen en vez de buscar una salida más fácil, nada de esto habría pasado y yo podría tener una vida normal lejos de la redacción y sus tormentos.
Estoy condenada.
El chico fue a la tienda con la lista de materiales que en el libro venia descrita, un pedazo de tiza, una vela negra, un puñado de frijoles y una manzana roja. Al llegar a su casa se encerró en su cuarto tapo todas la ventanas y aseguro la puerta. En el Manual decía dibujar en el piso un octágono y poner una semilla de fríjol en cada vértice, encender la vela sobre la manzana y ponerla en el centro del octágono después repetir las letanías que en el libro estaban escritas, el demonio apareció con una imagen poco atemorizante pero al verlo solo se rió del muchacho y le pregunto -¿Qué quieres?- el dijo con voz quebrada y un tanto confiado en el ritual de protección después de todo los libros no mienten. -Deseo mas que nada tener el conocimiento pasar el examen de matemáticas del próximo parcial- El demonio dijo –Hecho, Ahora dime que es lo que esta dibujado en el suelo- El joven miro al suelo y rápidamente reconoció la figura que había dibujado. Era un hexágono no un octágono, temeroso no levanto la vista quedo viendo el suelo, el demonio de un paso entro a la figura que debía repelerlo de una sola mordida se lo comió hasta unos ocho centímetros sobre los tobillos.
¿Se imaginan la impresión de los papas al abrir la puerta después de un tiempo de no saber de su hijo y encontrar los dos pies parados dentro de un hexágono y el libro de hechizos a un lado?
Obviamente soy muy lista para creer esas cosas, nadie puede ser tan tonto para confundir un octágono con un hexágono, así que me dirigí a la biblioteca de la ciudad a buscar ese libro así podría pasar la materia de redacción, y porque no pedir otras cosas, como por ejemplo el set de maquillaje de my Chemical romance o cosas verdaderamente importantes en la vida, como esos jeans del aparador de la boutique de la esquina de mi casa.
Al entrar en la biblioteca unos escalofríos me recorrió el cuerpo, me dirigí hacia el mostrador y pregunte: - Disculpe señor, ¿donde están los libros de artes obscuras? Las arrugas de la cara del bibliotecario se estiraron y los ojos se le iluminaron parecía que el resto del lugar se había oscurecido, los escalofríos de nuevo, alguien rompió la atmósfera de tensión –Muchas gracias Don Pancho me llevo estos libros- era una chica, -Son treinta pesos Celina- Dijo Don Pancho, le dio la feria y volvió a mirarme, la atmósfera se volvió densa y me dijo –¡Sígueme!- lo seguí hasta el pasillo siete y pegado a la pared abrió el ultimo estante unas escaleras quedaron al descubierto caminamos por dichas escaleras eran de caracol, muy iluminadas, parecía que cada paso que daba en cada nuevo escalón los coloreaba de colores llamativos, rosa, azul pastel, verde… parecía una escena sacada de un capitulo de Hello kitty, era la cosa mas espeluznante que había visto al llegar al final saco de una caja dorada un librillo y me lo dio, en el libro decía “procedimientos básicos para invocar a Belcebú “ seguro era un error del rumor el decir que había invocado a Mefistófeles, estaba segura que ese era el libro del que se hablaba en el rumor y que la parte de que se habían comido al chico era solo para asustarnos. Pero yo soy mas lista que eso. Le di las gracias y me fui a toda prisa por las escaleras multicolores, lo más rápido que pude. Llegue a mi casa afortunadamente contaba con todos los materiales para hacer el ritual, me encerré en mi cuarto y lo preparé, me puse dentro de la figura y repetí las letanías nueve veces como lo dice en el libro y de pronto apareció Belcebú. Lo mire a los ojos y me dijo -valla eres mas lista que el ultimo chico que invoco a mi hermano Mefistófeles- no podré comerte, haz hecho bien el ritual, mejor me voy, hay otras invocaciones que atender.- Se fue, así como llego se había ido, mire el libro que estaba sobre la cama me dirigí hacia el y lo tome, en cuanto abrí el libro todo se obscureció y empezaron a volar las cosas a mi alrededor, al voltear la vista ahí estaba Belcebú entre yo y mi octágono protector, corrí hacia la puerta pero estaba cerrada, grite que por favor no me comiera, o si lo hacia que no dejara mis tobillos, mi mama no podría resistirlo, el se rió y me dijo:
– Para salir viva de aquí deberás hacer algo por mí
– Dime que haré lo que sea.
– Déjame hablar. No eres más lista que el chico anterior después de todo, el se equivoco al trazar una figura, pero tu no leíste por completo el manual, no supiste como salir del octágono con seguridad. Haz de pagar un castigo para poder vivir. Hoy te dejare vivir, pues la protección del octágono aun activa me impide matarte aquí mismo. Veras debo garantizar que esta historia se cuente para así traer a mí y a mis hermanos mas jovencitos ingenuos como tu.
– Dime que he de hacer.
– Has de escribir diario una historia refiriéndote a lo que has vivido, para que el mundo lo sepa, depende la calidad de tu redacción serán tus sueños por las noches, si un día no lo haces ya nada podrá protegerte de mi.
Belcebú desapreció, pero. ¿Realmente se fue? Siento su mirada día tras día a donde quiera que vaya. Ahora le pertenezco…
Y así ha de pasar mi vida día a día haciendo lo que no quise hacer para ese examen de redacción. Si hubiera estudiado para el examen en vez de buscar una salida más fácil, nada de esto habría pasado y yo podría tener una vida normal lejos de la redacción y sus tormentos.
Estoy condenada.
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